sábado, 6 de marzo de 2010

Flexible

No te atrevas, no te atrevas a mirarme con esos ojos;
no te atrevas a juzgarme de forma pálida y vacía
ni lo intentes, no estoy para tus insultos formales,
pero aún así tengo que oirlos.

Y tu era ya pasó, hemos llegado a tirarlo por la ventana.
Tus razones han dejado de funcionar, y yo sigo funcionando.
El Santo Señor te habrá dado tus razones para superiorizarte,
sin saber que superiorizarse no es forma de ganar, sino de provocar un motín.

Hartazgo de comer las mismas palabras vacías, críticas vacías arrinconadas en paredes casi plásticas. Hartazgo de encontrarme de momento en un lugar donde si algo encaja es que no funciona. Aqui todos encajan.

Mi mente, alma y hasta cuerpo, flexibles.
Tu mente, alma y hasta cuerpo, volviendose viejos y rígidos. Pobre bestia, pronto quedarás abandonado al tiempo. Quedarás barrido y acabado por el.
Mientras tanto, tus insultos vacíos son la mejor forma de recordar cuando eras tan flexible como yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario