lunes, 22 de febrero de 2010

Justicia

La noche cae trémula sobre la ciudad que luce abandonada, la poca luz que la luna logra colar entre las nubes de tormenta se reflejan en los charcos sobre las frías calles de pavimento. Algo perturba la noche, el eco de pisadas entre los callejones y sobre charcos se deja oír; premoniciones de crueles hechos.

Alguien resbala.

— Le juro que no se lo diré a nadie—su voz se quiebra por el miedo—solo lo vi por error, solo estaba de paso.

— Lo siento, hijo. —la voz fría de alguien que se oculta entre las sobras resuena en las paredes del callejón— Nadie debió de ver eso.

— ¡Pero quiero vivir! —el llanto le gana, no puede evitarlo—¡No es justo!

— ¿Justo? —contesta la voz en un tono aun más frío mientras levanta una arma con silenciador— Precisamente, esto es por justicia.

La mano del hombre acciona el gatillo.

— Es la tercera persona que he tenido que matar esta noche— piensa el hombre mientras la sangre empieza a manchar la orilla de sus zapatos.

Oye unos pasos alejarse corriendo de la escena.

— Me han visto— piensa.

Antes de echarse a correr lanza un último vistazo al cuerpo ya sin vida de aquel niño.

— Todo es por justicia— se justifica en su mente.

Al darse la vuelta para correr la poca luz de luna se refleja en una insignia en el pecho del hombre.

— Sí, todo es por justicia.

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